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Dietas milagro: 2 de cada 10 han hecho alguna, a pesar de sus riesgos

Con la llegada del buen tiempo, son muchos los que recurren a dietas milagro para perder de forma rápida el peso que han ganado durante el año y ponerse a punto para el verano.

Sin embargo, los nutricionistas advierten que este tipo de medidas no solo no funcionan a medio plazo, sino que puede tener graves consecuencias para la salud de las personas que las hacen.

Para saber cuál es el grado de conocimiento de la población sobre estas dietas, en qué medida se hacen y con qué frecuencia, la Fundación Mapfre ha elaborado el informe “Las dietas milagro en España”, en colaboración con la Academia Española de Dietética y Nutrición. Un informe que se hado a conocer en el marco del Día Nacional de la Nutrición, 28 de mayo.

Pero, ¿qué son exactamente las dietas milagro? Como explica el doctor Giuseppe Russolillo, presidente de la Academia Española de Nutrición y Dietética, en la presentación del estudio vía Instagram, una dieta milagro es “un tratamiento dietético que promete resultados muy rápidos a la hora de perder peso, sin apenas esfuerzos“.

¿Quiénes realizan este tipo de dietas?
Según el estudio, dos de cada diez personas reconoce haber hecho una dieta milagro; un porcentaje que asciende al 45 % cuando se les pregunta si conocen a alguien de su entorno próximo que ha seguido una dieta de este tipo.

La dieta Dukan es la estrella: un 63 % de la población la conoce, un 46 % la asocia correctamente con las características de una dieta milagro, y un 8 % la ha seguido en algún momento.

Las mujeres, los jóvenes y el grupo de población con bajos ingresos y bajo nivel educativo son los colectivos que más las realizan, y el 81 % de quienes han seguido alguna dieta milagro, reconocen haber realizado entre 1 y 3 de media en los últimos años.

La mayoría es consciente de su riesgo para la salud
Como apunta Russolillo, ocho de cada diez encuestados piensa que seguir una dieta milagro tiene un riesgo para la salud, es decir, la población es consciente de sus efectos adversos. La gran pregunta es por qué se hacen entonces.

Así lo explica el nutricionista: “Los efectos negativos de estas dietas suelen aparecer a medio-largo plazo y no se asocian generalmente con estas prácticas; si esos problemas de riñón, de hígado o a nivel cardiovascular aparecieran a los pocos días, nadie las haría”.

Como apunta el estudio, la percepción de peligro es mayor en mujeres, así como en el grupo de personas mayores de 25 años, con mayor nivel de ingresos y mayor nivel de formación. Mientras que los menores de esa edad y aquellos con menor capacidad adquisitiva, son los que se sienten “más vulnerables” y tienen más probabilidad de caer en ellas.

Los efectos adversos de las dietas milagro
Los expertos ponen de manifiesto que las dietas milagro tienen efectos negativos sobre la salud.

Entre ellos destacan:

Aumento a largo plazo del riesgo de mortalidad por cualquier causa; en particular, mortalidad por enfermedad cardiovascular.

Aumento del riesgo de daño hepático y renal y enfermedad cardiovascular.

Hipotensión.

Pérdida de masa muscular y masa ósea.

Retraso en la curación de heridas, pérdida de la libido, infertilidad e irregularidades menstruales.

Trastornos de la conducta alimentaria.

Depresión.

También destaca el llamado “efecto yo-yo”, que consiste en recuperar el peso perdido (o incluso más) una vez se abandona la dieta y el programa de pérdida de peso.

Esto, como explica el presidente de la Academia Española de Nutrición y Dietética, sucede porque “la modificación repentina en los hábitos alimentarios puede provocar que, cuando recuperamos nuestra alimentación habitual, tengamos alteraciones en el metabolismo”.

¿Sabemos realmente distinguir este tipo de dietas?
El nutricionista destaca que, curiosamente, aunque 8 de cada 10 cree que puede ser negativo para la salud, 7 de cada 10 desconoce qué es. Es decir, “hay muchas personas que posiblemente estén haciendo ahora una dieta milagro y no lo sepan”.

Además, cerca del 80 % considera que este tipo de dietas no tienen los resultados esperados a largo plazo, algo que confirman aquellos que las han probado; el 90 % de la muestra reconoce que este tipo de dietas no funcionan, sobre todo a largo plazo.

“A corto plazo pueden dar resultados y provocar una pérdida drástica de peso, pero esos resultados no se mantienen en el tiempo. Algo que sí ocurre cuando se sigue una dieta equilibrada mantenida en el tiempo y, además, no implica riesgos para la salud”, apunta Russolillo.

La importancia de incluir nutricionistas en el sistema público de salud

El 90 % considera que si hubiera una mejor atención de nutrición y dietética en los centros públicos de salud, no habría hecho esa dieta, algo que pone de manifiesto la importancia de incluir la figura del nutricionista en el sistema sanitario.

“España es el único país de la Unión Europea que incumple la directiva que obliga a la incorporación de los nutricionistas en el sistema sanitario. En algunas comunidades se han empezado a contratar en los hospitales, pero en atención primaria no existe este servicio”, denuncia el presidente de la Academia Española de Nutrición y Dietética.

Sin embargo, como apunta, “el ahorro sería muy grande si los nutricionistas pudiéramos atender a enfermos renales, de cáncer, celiacos o diabéticos desde los centros de atención primaria; además es un marco excelente a la hora de promocionar hábitos saludables”.

Las recomendaciones de los expertos para perder peso de forma saludable
Los expertos advierten de la importancia de consultar al dietista- nutricionista o, en su caso, al médico de cabecera, antes de iniciar un programa para perder peso con el fin de evaluar los riesgos asociados.

Se trata de un elemento clave, que garantiza que la dieta cumple con los requisitos de salud necesarios, que evita riesgos y efectos secundarios y que proporciona un seguimiento profesional.

El dietista–nutricionista es el profesional sanitario idóneo para personalizar la dieta, ayudar a gestionar situaciones de ansiedad y estrés, muy vinculadas a un mayor consumo de alimentos, y proporcionar alternativas saludables.

También garantiza un mayor éxito en la dieta gracias a que estos profesionales adaptan el patrón alimentario a las circunstancias personales, como hábitos, horarios, capacidad adquisitiva, preferencias de alimentación y conocimientos culinarios, entre otros.

Los especialistas, además, nos pueden ayudar a emprender los cambios dietéticos de forma paulatina y realista y a incorporar hábitos saludables, como realizar actividad física de forma regular, fundamental para disminuir la probabilidad de recuperar el peso perdidos.
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